Sonar Las Joyas busca sembrar en los niños y niñas que la integran, semillas más allá de la apreciación musical. El objetivo central es su desarrollo humano y social, y la educación musical y académica son una herramienta para ir ayudándoles a crecer en respeto, compromiso, disciplina y tolerancia. Y todo empieza en el intercambio de alegría y de eso que los hace ellos mismos, en conocerse y darse a los otros, para ir formando comunidad. La formación de la Orquesta Sonar Las Joyas se hace posible sólo a través del trabajo en equipo, de los niños y niñas que la integran, de sus profesores, y gracias al apoyo de padres de familia y de quienes colaboran con AUGE.

Gran parte del trabajo dentro de Sonar Las Joyas tiene que ver con crear, en sus participantes, hábitos de estudio y perseverancia hacia el trabajo individual y de equipo, que les permitan alcanzar resultados mayores -metas más altas- en todos los aspectos de su vida. Además, un niño o niña que pertenece a la Orquesta, creará vínculos con sus compañeros, confianza, tolerancia y respeto, que le ayudan a desarrollar habilidades sociales y una visión de comunidad más amplia. Al crear estos hábitos a través de la música y sus diversas manifestaciones, en los niños, se gestar un cambio social y humano dentro de la comunidad a la que pertenecen.

Está comprobado que la educación es una herramienta indispensable para llegar a una sociedad más fuerte y con crecimiento. La música, a su vez, estimula la inteligencia emocional y el desarrollo auditivo y cognitivo de los niños, y cuando se juntan ambas estrategias, el resultado puede cambiarles la vida.

 

Comprender la transformación de notas musicales, sobre una partitura, en sonidos y momentos, no sólo les permite aprender a tocar el violín, el piano o la guitarra, sino que repercute directamente en su capacidad de aprendizaje en todos los ámbitos, fomentando su comprensión de materias como las matemáticas, y cultivando en ellos una sensibilidad que los acompañe durante toda la vida.